GRANJA DE LAS SALINAS DE ULLO 

24.02.2024
Junto a las salinas de Ulló y el dique del molino de mareas de Vilaboa, se mantienen abandonadas los restos de las edificaciones de una gran granja dedicada al cobijo y a la vivienda de los terratenientes y la servidumbre relacionados con el trabajo de la sal.

Impresiona observar lo que pudo ser aquello hace dos siglos si observamos la magnitud de las ruinas. Resulta increíble ver las enormes lareiras y hornos de las cocinas y de otras salas. Podremos observar también un pozo y restos de canalizaciones para algún trabajo relacionado con la sal.

Los orígenes de estas edificaciones de la Granja de las Salinas de Ulló se remontan a finales del siglo XVIII y principios de XIX.

Cuando sube la marea la tierras bajas se inundan pasando a formar parte de la ría. Por eso fue, que en 1637 se aprovechara la bahía para crear unas grandes salinas. Se construyeron casi 1 km de dique para contener las aguas saladas. El gran dique de ensenada que cerraba la bahía tiene una longitud de casi 340 m y tres de alto. Todos estos muros estaban construidos en mampostería de granito pertenecientes a canteras cercanas. Estaba provisto de pequeñas compuertas para el agua de la pleamar que alimentaban con su fuerza los rodicios de un molino de mareas.

 

Mediante el proceso de desecación solar se conseguía que el cristal de la sal contenida en el agua del mar cristalizara sobre la superficie y así pudiera recogerse para diversos usos, como la conservación de alimentos. Sobre las marismas adyacentes se formaban las cristalizaciones de sal que era extraída y luego elaborada. Se crearon diques para separar las salinas que hoy son unas marismas llenas de gran interés faunístico y vegetal. Las salinas alcanzarían unas dimensiones de más de 20.000 ha.. Estas salinas comenzaron a ser explotadas por el Colegio de los Jesuítas de Pontevedra en 1694 y su uso se remonto prácticamente hasta el siglo XX.

El hombre ha utilizado la sal desde tiempos inmemoriales. Ya los fenicios conocían sus propiedades y ya era grande su comercio con otras tierras del mediterráneo. Los romanos también dejaron muestra de estas explotaciones a lo largo de la costa gallega. El uso de la sal en siglos anteriores era fundamental para el transporte y conservación de muchos alimentos que se transportaban hacia otras partes de la península. La extracción de las sales de la mar se extendió hasta nuestros días, aunque la aparición de grandes depósitos fósiles de sal más fácil de extraer y la proliferación de productos químicos relegaron este método a un segundo plano.

A principios del siglo XXI se ha acondicionado la zona y se ha habilitado un hermoso paseo que cruza y rodea la marisma por el dique. La zona cuenta incluso con aparcamnneto para disfrutar tranquilamente de este paseo, que se puede alargar cara el este hasta el Paseo da Punta do Castelo, donde se encuentra la enigmática Cerca. El río Vinil contiene una pequeña ruta en donde podremos admirar una serie de molinos de agua dulce.
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar